26 de agosto de 2012

Mi encuentro con la muerte


Era una tarde de sábado como cualquier otra, estaba en una lucha contra un espíritu motero que me quería poseer mientras yo intentaba exorcizarlo, estaba nervioso y prefería no salir esa tarde.

Pensé que solo era un poco de miedo o respeto a mi nueva compañera, el hecho de estar estrenando una máquina que me triplica en peso y me supera en altura no era algo menor. Sin embargo sabía -lo acepto solo hasta ahora- que mi sensación era aberrantemente afectiva, la misma que se experimenta cuando se va a tener intimidad con una mujer a la que uno quiere impresionar.

Encuentro con la muerte
Se que es un planteamiento algo extraño pero les puedo asegurar que no era otro el sentimiento que me embargaba. Es que definitivamente montar una maquina a la cual apenas estaba conociendo, sobre la que tenía puestas las mayores expectativas de placer y saber que a pesar de esto era potencialmente peligrosa, me ponía a transitar entre la ansiedad y el miedo, no es fácil saber que un poco de más o de menos en el acelerador o en el freno podía convertir este sueño en una pesadilla mortal.

Justo en plena lucha contra el espíritu motero, suena el celular, era una invitación para salir a rodar un rato. Esa llamada fue equivalente a la voz de ese amigo motivador que todos tenemos, ese dispuesto a llenarnos de ánimo en el momento en que las dudas y la inseguridad nos acompañan, el que dice “Hágale, no desaproveche esa oportunidad, una vieja tan buena como esa no se le vuelve a aparecer y si se la encuentra no se va a fijar nunca en usted” malditas voces de ánimo que solo avivan la hoguera del terror, finalmente es el todo por el nada.

Y como una carne término medio, cocida por fuera y cruda por dentro, salí a rodar, lo que nunca me imaginé fue que esa desprevenida tarde me iba a llevar a encontrarme con la muerte.

Después de unos pocos kilómetros recorridos nos detuvimos en el primer pueblo sabanero que encontramos, un restaurante vacío y frío nos dio una calurosa bienvenida.

Una vez en el restaurante y luego de unos minutos de conversación el amigo con quien me encontraba comenzó a contarme sobre un proyecto laboral que quiere realizar, el cual por simple respeto no voy a detallar, pero solo puedo decir que está relacionado con pacientes terminales.

De inmediato y como en la película Volver al Futuro, viajé al pasado, me acordé de una novia que tuve cuando estaba terminando el colegio, ella decidió estudiar medicina y recién ingresó a la facultad se instituyó la ley 100, sobre la cual no quiero hacer mayores observaciones, salvo que considero que ayudó a dar un paso adelante en lo concerniente a salud en este país, han pasado cerca de 20 años desde entonces y creo que la lectura que ella tendrá deberá ser un poco diferente a la que le dio en su momento, la cual se podría resumir como “ley por medio de la cual los médicos trabajarán mucho y ganarán muy poco”.

Ese momento adolescente de mi vida me marcó, porque no entendía cómo una persona decidía estudiar medicina para hacerse rica y no para servir. Desde entonces mi idea de los servicios médicos no iban más allá de un inhumano negocio.

Pero quién se iba a imaginar que en esa tarde de sábado entendería que esa posición no era más que una falsa creencia, una idea particularmente equivocada, como puede ser la del ex presidente Uribe al pensar que la paz solo se consigue con la guerra y que el deber del Estado no es velar por la vida de los colombianos sino el de exterminar a los que, por las misma circunstancias de falta de educación de este país, se pararon en la tribuna de enfrente.

Tratando de entender el negocio que planteaba mi amigo me di cuenta de que un servicio médico, humano y de alta calidad debe costar y que el hecho de que sea lucrativo no es un pecado, los jesuitas supuestamente no se lucran, lo que no quiere decir que vivan en la indigencia, entonces entendí que además de todo podría decirse que vivir cómodamente no necesariamente debería verse como un lucro indiscriminado.

Una vez superado el prejuicio el tema fue la muerte y fue ahí en donde por primera vez entendí, que paradójicamente, la muerte hace parte de mi vida, la llevo presente, la recuerdo a diario y es lo que posiblemente me mantiene vivo.

Quizá la muerte culturalmente ha sido estigmatizada y muchos temen encontrársela por lo que prefieren huirle, pensar que no existe y esperar desprevenidamente a que un día se les presente, los visite y en ese momento comenzar a entender que la muerte hace parte de la vida, eso solo lo entendí hasta ese sábado y recordé como muchas culturas indígenas celebran cuando sus seres dejan este espacio, creo que el miedo a la muerte es simplemente un apego egoístas, queremos tener a las personas que amamos a nuestro lado con una indiferencia total al ciclo de la vida, a lo que es o puede ser, así no sea nada.

Y con respecto a nuestra propia muerte, pensé que es fundamental, si queremos vivir tenerla presente. Saber que ronda, nos observa y que está esperando una oportunidad para llevarnos con ella; eso no quiere decir que le debemos temer, simplemente deberíamos, en la medida de lo posible, vivir en función de la vida, disfrutarla y saber que si nos montamos en un avión podemos morir pero para disfrutar de un viaje hay que correr riesgos, no sé si valga la pena correr riesgos que nos acerquen a la muerte si realmente no nos hacen sentir verdaderamente vivos.

Proteger la vida no significa encerrarse a comer sano, significa disfrutar con responsabilidad, beber hasta antes de perder la conciencia, conducir con cinturón de seguridad y vivir con intensidad porque… yo no sé mañana, claro que esto último es una tarea pendiente que intento hacer.  

Este post se lo dedico especialmente a la muerte que siempre me acompaña a donde voy y a la cual espero seguir sacándole el cuerpo como hasta ahora.

27 de julio de 2012

El que no escucha consejos…


Definitivamente se puede llegar a viejo haciendo caso omiso a los consejos, indistintamente de que estos sean gratis o no.

No me gusta ser impreciso, ni especular, sin embargo la falta de una buena memoria me obliga a incurrir en posibles inexactitudes, claro está que no me remitiré sino a recuerdos de no más de 25 años.

Desde que tengo uso de razón escucho hablar de expertos, de esos expertos que dentro de muchas otras teorías, hablaron de las 5S Japonesas que nos invitaban a: clasificar, ordenar, limpiar, normalizar y mantener la disciplina, y esto ¿para que sirvió? no para mucho, solo para distraer la atención de los temas realmente importantes y para beneficio económico del que dictó la conferencia o asesoró a la empresa, porque lo cierto es que con el tiempo estas prácticas siempre caen en desuso y su efectividad no está relacionada tanto con el método sino con el impacto positivo que logra tener la alta dirección cuando pone toda su atención en iniciativas de este tipo, es claro que así todo funciona.

Ese solo fue un ejemplo, pero luego vinieron otras ideas revolucionarias como TQM que iba más allá del “te quiero mucho” y era la Gestión de Calidad Total, la Reingeniería, etc. y así el mundo encontró esa gran oportunidad de negocio que consiste en decirle a los demás que deben hacer y transmutó a la vida personal, llegaron los libros de auto-superación y con él las técnicas orientales que se nos metieron en el rancho a todos, literalmente se metieron al rancho, como con el Feng shui que definió hasta donde debería ir el inodoro y si no se podía mover tocaba poner un espejo al frente -debe ser lindo verse al espejo cuando uno esta sentado en el trono-.

Pero más allá de las más modernas teorías del management, de los coachings, de los libros de auto-superación, de las técnicas y filosofías orientales, y de los particulares híbridos entre la física cuántica y la metafísica, son los consejos familiares y de los amigos los que tienen un mayor impacto sobre la vida. Recuerdo como hace unos quince o veinte años la gente perdió sus casas por culpa del UPAC pero realmente el UPAC hizo solo una parte del daño, la otra parte fue el efecto de los malos consejos de familiares y amigos que sin ningún fundamento técnico y solo por costumbre impulsaron a muchos a dejar sus ahorros en las cuotas iniciales de inmuebles que jamás pudieron terminar de pagar y que finalmente perdieron.

Yo soy incapaz de dar un consejo y mucho menos el de no escuchar consejos, este post no tiene pretensión alguna salvo hacer una reflexión muy personal sobre lo que pienso debe ser el método de toma de decisiones, en donde considero que este debe tener un proceso de investigación sobre datos reales a la luz de la propia realidad, circunstancias y de expectativas frente a la vida, fundamentalmente  porque para resolverla no hay una formula mágica.

Es más, muchos creen que al mundo se viene a ser feliz y en el entre tanto, la gente deambula entre la infelicidad y la frustración, en consecuencia se podría deducir que  es mejor buscar la tranquilidad que la felicidad, sin embargo esto es un decisión personal y cada quién decidirá lo que prefiere a pesar de la subjetividad de la interpretación que se le puede dar a cada definición.

Así las cosas nadie es el capitán de ningún puto barco, y mucho menos los barcos avanzan juntos hacia un puerto en común movidos por un rebaño de ovejas que reman al ritmo de sus corazones, esas analogías no son más que eufemismos amañados para convencer a las desubicadas multitudes de hacer lo que a un “capitán” se le venga en gana.

Igual no hay, ni van a encontrar, medias naranjas, ni a nadie lo va a dejar ningún tren si no se les da la gana de casarse y el hecho de cantar “no quiero trabajar, no quiero ir a estudiar, no me quiero casar” no es un cántico a la rebeldía es una sentimiento común que lamentablemente pocos pueden llevar a la práctica porque es muy difícil conseguir un patrocinador para la vagancia.

En conclusión es mejor equivocarse por tomar una decisión a conciencia que por solo atender los consejos, de otros, tan imperfectos como nosotros.

24 de julio de 2012

¡Que maldita costumbre!


Por momentos la vida me va sumergiendo en su cotidianidad con la firme intensión de ahogarme y llevarme al “más allá”, el cuál no termina siendo sino el “más acá”. Y entre más acá estoy, la desesperanza comienza a corroer mis sueños.

Vivir en una ciudad en la cual la polución, el ruido, las largas distancias, el frio, la lluvia, la inseguridad y la indiferencia cohabitan en perfecta armonía, me lleva a abandonar la idea de un ideal.

Seguramente por el hecho de despertarme todos los días en una ciudad que no me permite ver el horizonte, por estar cercada entre montañas que deambulan de la opulencia a la miseria, y por construcciones de grandes arquitectos y miserables maestros de obra es que no logro creer en que los sueños se pueden materializar.

Tampoco creo que sea la ciudad de la desesperanza, creo que es la ciudad de la indiferencia, en donde alguien desde un apartamento de cuatrocientos metros en el piso diez de un edificio clavado en la montaña puede sentir el mundo a sus pies. Mientras que a unos cuantos metros otro habitante de esa misma montaña se siente clavado a una cruz,  al ver a su hijo moribundo desplomarse a sus pies, y al mirar hacia abajo ve esa misma ciudad, la que otro siente tener sus pies, pero con una perspectiva diferente, la ve llena de gente afortunada, de edificios y de carros llenos de seres que no tienen porqué temer, de personas que no corren el riesgo de acostarse sin comer y para las cuales la idea de que montar en un Transmilenio es un castigo, cuando en realidad es un privilegio de los que pudieron optar por tomarlo y no tuvieron que escoger por caminar y comer.

Es triste que no podamos entender que, a pesar de que la veamos como una ciudad de mierda, la ciudad somos nosotros, vosotros y ellos, y no solo usted, el y yo.

Justo cuando quiero quejarme encuentro mil razones para agradecerle a la vida su generosidad y me lleno de ganas de seguir soñando en eso que –no se que tanto- anhelo, pero que si soy objetivo, debo confesar que puedo vivir bien, mientras tanto.

7 de julio de 2012

Azcárate, un sueño hecho realidad.


Muy pocas personas suelen producirme un fastidio como el que me produce Alejandra Azcárate, siempre soñé con el momento en que esa guisa sacara su esencia y dejara ver lo ordinaria e ignorante que es.



Creo que parte de la “buena educación” consiste en guardar silencio cuando no hay nada bueno que decir, pero en este momento la Azcárate me obliga a hacer un excepción y la hago con verdadero gusto.

Este personajillo es el ejemplo claro de que en Colombia el mal gusto está ganando el proceso de colonización.  Ella es un ícono nacional del mal gusto y falta de clase, es tan ignorante que ni siquiera se da cuenta que la llevan de jurado a un reality solo para que los más ignorantes, los “indiasos” de este país se siente representados y no vayan a decir que hay clasismo.

Le encanta que digan es que La Azcárate no tiene pelos en la lengua, igual que no tiene pelos en la lengua Chavéz o Amparo Grisales, que aspiración la de algunos, llegar a ser un ordinario, ignorante y bocón.

Burlarse de las gordas, de los enanos, de los negros, de las mujeres o de los homosexuales es lo mismo y a demás burlarse sin inteligencia sino con el mal gusto y la intención de un desadaptado escolar, es patético, hoy en el mundo hay campañas contra el mantoneo estudiantil y ella escribe algo que no es digno de nadie, salvo sirve como ejemplo de lo que no se debe hacer y de lo que define el matoneo.

Realmente ella no es una humorista porque no produce risa sino rabia, no es actriz porque los papelones que hace se representa a ella y no es digna de llamarse mujer porque denigra de su propio genero.

Lamentablemente la seguiremos viendo haciendo sus estupideces como lo hizo en  Colombia Tiene Talento en donde hizo famosa a Marisol Sandoval, con el único propósito de burlarse, lanzándole frases como “No tienes ni idea de lo que estás haciendo, no tienes ritmo, eres descoordinada, estás atrofiada, estas más tostada que yo” pero como el que es ordinario piensa que tiene todo el derecho de atropellar pero que nadie se meta con ellos, el día que Marisol le contestó de forma poco cortés invitándola a imitarla “para ver si es tan dura”, doña guisa ASCOrate se indigno, diciendo una estupidez digna de ella “yo que he sido la que  más te he defendido”, si decirle a alguien atrofiada es defender, que no me defiendan por favor.

Que triste que la gente talentosa con ideas inteligentes no tengan un espacio para mostrar su arte y que la ordinariez esté ganando cada vez más espacios en este país. 


2 de julio de 2012

Hay que serle infiel a la soledad


Yo siempre he sido muy reacio a contar historias personales, claro está que todo lo que  escribo es el resultado mis propias vivencias -sin duda este fue un comentario obvio y por ende bobo- sin embargo lo que quiero es dejar expreso que me cuesta mucho sacar esa quinceañera que llevo dentro para comenzar a escribir mi diario.

Grupo Monguí
El Grupo de Ballet
Pero hoy voy a hacer una excepción y de manera general voy a contar, sin detalles, cómo descubrí el agua tibia.

Realmente a diario vivo sin prejuicios y a la gente con que trabajo trato de venderles la idea de la importancia de ser uno, más allá del entorno, siempre teniendo en cuenta no vulnerar los derechos de los demás y en lo posible tratar de no llamar la atención con formas singulares.

Las formas llamativas, por lo general, se roban toda la atención y no dejan ver fondos interesantes. Por alguna extraña razón los seres humanos nos dejamos llevar por lo estético,  por lo que conocemos y lo diferente por muy bueno que sea no lo logramos descifrar con facilidad, fundamentalmente, porque no tenemos puntos de comparación y porque “gozamos” de un criterio perezoso.

Pensar en que es mejor mantener un bajo perfil hace que uno comience a volverse introvertido porque no es fácil identificar las propias particularidades. Y esto no deja de ser un riesgo  por lo fácil que resulta enamorarse perdidamente de la soledad que sin duda es una inmejorable compañera pero que a la larga su aporte es mínimo si no hay que compartir con ella, cuando ella lo es todo.

Bueno y aunque no es fácil encontrar con quién serle infiel a la soledad, no es imposible, muchos entusiastas enamorados del amor buscan la pareja ideal para compartir la vida y vivir junticos, algunos como yo, no vemos esto como una alternativa.

Quiero ser claro que no es que esté en desacuerdo con el matrimonio, ni que crea que los matrimonios no pueden durar toda la vida, no sé si se puedan amar toda la vida pero de que pueden convivir, pueden hacerlo.

Aunque me estoy desviando un poco del tema creo que es justo -con usted lector- dejar claro mi punto de vista,  lo cierto es que creo que el matrimonio no es natural, creo que no resulta ser más que un método invasivo que vulnera el desarrollo de la libre personalidad y la privacidad.

Salir a hacer mercado los días  1, 15, 16, 30 o 31 del mes debería estar prohibido así no haya nada en la nevera,  así como debería ser opcional asistir a los eventos familiares del cónyuge, porque a los propios creo que nadie tiene obligación alguna, pero sin lugar a dudas debería estar totalmente prohibido repetir preguntas de forma insistente en periodos menores a cinco minutos,  cuando la respuesta inicial ha sido “nada”, estas preguntas a las que me refiero son:  “¿qué tienes?”, “¿te pasa algo?”, “¿hice algo?”, “¿tienes rabia?”, “¿por qué estás tan callado?” pero la peor de todas, la más descabellada e invasiva es “¿qué piensas?”  porque a esa pregunta solo dan ganas de contestar “si supieras lo que pienso nunca te habrías metido conmigo”.

Por todo esto es que pienso que uno debe convivir por períodos no mayores a cinco días y hasta treinta días con algunas excepciones como pueden ser los viajes, solo para aquellos que están seguros que pueden viajar juntos y al mismo tiempo disfrutar.

El tema de este post no era el matrimonio era simplemente un comentario sobre la importancia de ser le infiel a la soledad y aunque no es fácil encontrar con quién compartir momentos, siempre es importante tomar acción y decidirse a hacer cosas que le apasionen seguramente en ese momento encontrará personas con gustos a fines y se dará cuenta de que realmente no es tan particular como cree.

Yo finalmente cumplí mi sueño y me veo divino con malla y trusa practicando danza contemporánea, sobretodo porque nunca me había podido ver en un espejo con una prenda de vestir que me apretara y dejara ver de forma majestuosa, mi linda y protuberante barriga, bueno y las zapatillitas son una maravilla lo único doloroso fue tenerme que cortar las uñas de los pies después de un año de estar dejándomelas crecer pero no hay nada más maravilloso que lo que siento cuando me pongo mi linda balaca rosada.

Y bueno algún día seré un verdadero ¡PROTAGONISTA DE NUESTRA TELE!

29 de abril de 2012

Por el derecho a tener criterio

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Creo que hoy es uno de esos días  donde el poco sentido del humor que tengo salió corriendo al verme tan aburrido.

Y es que quién no se aburre al ver un mundo en donde el criterio se perdió. Ahora  parece que tener criterio no es un derecho sino se convirtió en un deber y es el de adoptar el criterio del otro dejando de lado la posibilidad de construir uno propio.

Es así como flotamos en un mundo donde la forma lo es todo, donde la gente opina sobre: arte, moda, política, religión, cine, literatura, filosofía, tecnología, negocios, etc., con el criterio  de otro y el pobre diablo disidente de ese mundo superfluo y seudointelectual, aquel  que hace uso de su derecho a discernir y pone a trabajar su cerebro es juzgado y señalado por personas sin el más mínimo criterio, simples marionetas manejadas –generalmente- por los medios de comunicación que se encargan de favorecer marcas, ideales políticos y “principios” porque claramente de esto viven, de la publicidad y del grupo económico al que pertenecen.

Si nos damos cuenta tenemos un mundo lleno de posibilidades, el cual vemos a través de esa ventana llamada internet, sin embargo el criterio no se amplia, la gente se dedica a repetir lo que otros dicen y comienzan a juzgar -derrochando ignorancia por doquier- sin darse la oportunidad de considerar la calidad de esa información que están recibiendo.

Recuerdo un evento en el cual invité a comer (comida: cuarta acepción f. cena) a una amiga y pasamos por un lugar donde había muchos restaurantes y al pasar por uno de ellos me dijo que si entrabamos porque le gustaba la cocina peruana, entramos yo le advertí que no lo conocía.

Realmente fue la comida más aburridora de mi vida, esta persona decía que eso no era peruano a pesar de que el chef salió y no podía haber nada más cholo que él, cuando mi querida amiga profundizó en el tema y me preguntó que a qué restaurante peruano había ido, le respondí que a ninguno, y de inmediato en tono un poco despectivo  –para mi gusto-  me sugiere visitar un restaurante que según ella era “el mejor restaurante peruano de Bogotá”.

Casos como esos son los que demuestran ese mundo superfluo del cual hablo, yo realmente en Bogotá no había ido a ningún restaurante peruano, pero he estado en varios reconocidos restaurantes de Lima (comentario que preferí no hacerle) y ciertamente la comida, de aquél restaurante de la Macarena, no se parecía mucho en términos de la presentación a lo que yo había visto antes, sin embargo el sabor estaba bien y la sazón no era para nada mala.

Es ahí donde se demuestra lo obtusos, que por momentos, algunos jueces de la vida terminan siendo, si las cosas no se parecen a la idea que se “aprendieron” de inmediato, con tono sofisticado, lanzan un juicio basados en la forma no en el fondo, no se valora la creatividad lo importante hoy es repetir, así sea mal. Finalmente el restaurante gano un cliente y yo “perdí” una amiga.

Y este afán de sofisticación ha terminado por joder hasta el idioma y llevar a un nivel de “corronchería” extrema la comunicación diaria, resulta que “las únicas que ponen son las gallinas” entonces  ya no se ponen bluyines sino se colocan jeans; ya no se echan una crema humectante, se aplican un tratamiento hidratante; ya nadie tiene nada, ahora lo poseen. Y en el mundo empresarial es igual ya no se dice “cuéntele a todos” la expresión es “socialízalo con tu equipo”;  ya no se dice “voy a hablar con su jefe” ahora  lo van a escalar; ya no hay que “dejar la terquedad” sino que hay que “romper paradigmas” y así me podría quedar dando ejemplos.

Quisiera pensar que este blog lo leen muchas personas y lanzar una demagógica frase como “van a chillar los ricos con este post y les va tocar aprender a tener criterio”, por fortuna son pocos los lectores y creería que la mayoría va a compartir la  “posición editorial” (hay que sofisticarse), porque seguro se toman el tiempo para leer, quizá si estuvieran comiendo sushi y divirtiéndose con el Instagram subiendo las fotos de sus rollitos que por mi se los pueden seguir metiendo… de un solo bocado, no tendrían espacio para dedicar a prácticas tan poco sexis como leer.

21 de abril de 2012

¿No se imaginan lo qué encontré en Twitter?

Quiero confesarles que soy un intermitente amante de las redes sociales. Las logro amar con pasión, para descubrir que no ha sido más que un falso enamoramiento porque luego de que las conozco a fondo, ese amor se transforma y se vuelve cariño. Claro que con Twitter fue al contrario.

Por ejemplo, dejé de actualizar Facebook por lo patético que me resulta ver mujeres borrachas exhibiendo toda su sexualidad en busca de ser más populares, así como babosos exhibiendo con orgullo sus últimas adquisiciones donde incluyen a la novia. Eso es lamentable.

Huí para evitar, por una desprevenida acción, correr el riesgo de llegar a asemejarme al estereotipo. No lo hago del todo porque no quiero perder contacto con algunas personas.

Me pasó lo mismo con el mundo de los bloggers. Fue decepcionante encontrar que los que se autodenominan bloggers son unos seres egocéntricos y básicos que cuentan estupideces, ciber-demagogos, populistas, amarillistas, sin duda seres acomplejados que utilizan principios muy elementales para generar tráfico y eso les permite apaciguar sus demonios.

Claro que se encuentran los que utilizan los blogs como medio: cuenteros, poetas, caricaturistas, fotógrafos, abogados, arquitectos, etc., son maravillosos transmitiendo, no solo historias sino produciendo emociones, seres especiales con gran sensibilidad que van más allá del simple interés de ser populares. Saben que es un mundo de nadie, un mundo de iguales, un mundo donde el valor está en las ideas y cómo estas se trasmiten.

Fue así como me alejé de los bloggers de profesión y me convertí en un seudo-blogger , un verdadero don Nadie, confeso y orgulloso de no ser nadie, en este mundo de nadie.

Decepcionado de lo vacío que resultaba ser para mi el ciberespacio, fui muy reacio a vincularme afectivamente con Twitter, no quería que me rompieran nuevamente el corazón, sin saber que justo ahí iba a encontrar un mundo maravillosamente seductor, y lo mejor, la respuesta a un problema antropológico y digamos sociológico que llevaba años tratando de resolver, que puede formularse como “¿Por qué, a los colombianos de mi generación, nos encanta ver a dos mujeres hermosas amándose?”.

Digamos que lo que inicialmente encontré, antes de la respuesta al problema, fue lo mismo que me enamoró hace cerca de 20 años de la Internet, gente nueva, personajes interesantes, hay diversas motivaciones pero sobre todo hay ideas brillantes contadas con ese particular picante que caracteriza a los colombianos -bueno a los colombianos bacanes-. hay arte, hay humor (religión), ciencia y política (humor). Lo más increíble es que todo es expresado en menos de 141 caracteres.

También nos ofrece la posibilidad de ver la otra cara de algunos personajes públicos, esa parte intima que resulta ser lejana a la que preconcebimos basándonos en roles públicos que desempeñan o por los personajes que representan. Eso es realmente encantador.

Fue así como encontré la respuesta a ese problema socio-antropológico que me atormentaba. Yo nunca me imaginé, por ejemplo, que seguiría en Twitter a Margarita Rosa De Francisco, por tres aspectos fundamentales:

1- Porque quedé marcado con la idea de que era una niña, la niña Mencha, ingenua y dulce con el agravante de que su primer nombre es Margarita, como el símbolo que representa a la mujer insegura, que no sabe si: “la quieren o no la quieren, la quieren o no la quieren”.

2- Porque su segundo nombre es Rosa, símbolo del amor, totalmente rosa quizá tanto como Hello Kitty.

3- No hay nada que hacer con ella. Es De Francisco.

Pero cual sería mi sorpresa al ver los RT que de ella hacía su particular hermano. Después de tantos años esos retweets me llevaron a develar el misterio.

La Margarita Rosa que encontré, no era tan margarita, ni tan rosa. Percibí a una mujer mucho más parecida a Juanita de Hinojosa, que fue quien a mis cortos 13 años de vida me suministró una sobre dosis de lujuria que me marcó. Recuerdo, como si fuera ayer, verla con su torso desnudo queriéndose con Inés, su tía, es algo que se repite una y otra vez en mi mente.

Estoy seguro de que, ella, marcó mi generación. Fue la causante de que ahora nos obsesionemos con esa idea de querer encontrarnos en nuestra intimidad con Juanita e Inés rencarnadas, bueno inclusive la fantasía puede ser Juanita sola, pero si es Inés la que aparece sola es fundamental que venga con la opción de ponerle mute, me erizo al imaginarla diciéndome “me erizo”.

Realmente este y muchos secretos más pueden salir a la luz pública o púbica si se elige bien a quien seguir. Me ha encantado encontrar tantas mujeres hermosas e inteligentes, lástima que todas estas mentes prodigiosas utilizan Instagram y quedan con esa pose sexy (sacando un poco la quijada pronúncielo setsy ) y con caritas de "ñeras", pero sin lugar a dudas son geniales.

Sigame en Twitter: @ssarmiento1974 (bajó su responsabilidad)

19 de marzo de 2012

Por favor preséntenme una amiga

Tengo que reconocer que he sido un tanto torpe en la búsqueda de un nuevo amor. Pero después de unos meses de reflexión y observación he desarrollado una estrategia, quizá no este bien decir que es brillante porque me podrían catalogar de pedante, sin embargo debo reconocer que he puesto mi neurona a trabajar al cien.

De manera general voy a hacer un acto de contrición y reconoceré todos lo errores que cometí y como los he ido corrigiendo.
El primero fue la falta de observación, no arriesgarme con un look vanguardista, no imitar a los hombres exitosos. Me puse en la tarea de mirar que es lo más característico de un verdadero casanova contemporáneo, lo primero es tener el pelo despeinado o considerablemente despeinado, lo segundo es tener una barba incipiente que reafirme la imagen de macho y por último tener un abdomen marcado.

El segundo error fue no utilizar las redes sociales adecuadamente, definitivamente el que no muestra no vende y tanto Facebook como Twitter son unas excelentes vitrinas.

Una vez conseguido el look deseado lo siguiente era subir una foto a Facebook, tenía que estar despeinado, sin afeitar y con una cara de galán azteca, lo hice y lo único que hacía falta era el abdomen marcado, realmente me tomé la foto del abdomen marcado por la hebilla del cinturón pero resultó algo grotesca para ser publicada.

Luego lo importante es poder ser coherente con la imagen de galán que ahora me acompaña, encontré en los perfiles que para ser un verdadero hombre de mundo era importante mostrar el nivel de vida, en consecuencia no pueden faltar fotos de: playas, lugares exóticos que se hayan visitado y sin lugar a dudas fotos de amigos practicando deportes extremos, algo que me llamó la atención es el culto al trago y la rumba, es importante mostrar una imagen de bebedor y parrandero para esto si me tocó recurrir a los archivos desclasificados de la CIA.

En las fotos vi muchas playas blancas con aguas cristalinas que se definen por colores que no nos enseñan en el colegio como turquesa y aguamarina, fue cuando me acorde de este bello lugar que visité solo meses atrás y creo que cualquier mujer ser moriría porque la llevara a descubrirlo.
No son algas
Vi fotos también fotos de muchos lugares del mundo tanto de América como de Europa y del África, realmente vi fotos tan sencillas como en la puerta de un Hard Rock hasta fotos de lugares realmente exiticos, debo confesar que yo no he tenido la oportunidad de viajar mucho pero encontré fotos de algunos lugares exóticos y de situaciones particulares como un incendio y un teléfono publico lleno de sexy publicidad.

Bueno y realmente no tengo amigos que practiquen deportes extremos tradicionales, es claro que lo extremo es algo que pone en riesgo la vida, miren este par de arriesgados talentos colombianos que aunque con temor, por una explosión, miran este producto radiactivo y lo terminan consumiendo sin importar la arteriosclerosis que pueden sufrir luego de la ingesta.
Chicharrones Radioactivos
El hecho de que ahora solo consuma licor eventualmente, aunque los que me conocen hace menos de 10 años se podrían aventurar a decir que soy abstemio y nada rumbero, los autorizo a que le digan a esa amiga que me van a presentar que estoy en la capacidad de volver al pasado y sacar de lo más profundo de mis entrañas a ese Diomedes que he dejado dormido y convertirme en el ser parrandero y nada mujeriego que toda niña de hoy necesita a su lado.


Adjunto algunas fotos sacadas de los archivos desclasificados del CIA.

Pero hay un tercer error y fue el de no actualizarme con la música de hoy, pero eso está corregido, he estudiado a profundidad el reggaetón, entendí su psicología y creo estar preparado para asumir esta cultura con dignidad.

El primer paso fue aprender a bailar, creí que lo importante era ponerle buena voluntad y entendí que el secreto está en ponerle mala intención.

Entendí también que las mujeres de hoy no se detienen en discusiones teológicas complejas y que finalmente no hay un verdadero interés en diferenciar entre un ateo y un agnóstico, porque a través del reggaetón se puede entender cosas antropológicamente más complejas de entender. Para poner un ejemplo voy a citar un aparte de la letra de Mujeres Talentosas que dice:

“Si Eva no se hubiera comido la manzana
la vida fuera sin malicia y mucho mas sana
pero como esa cabrona se comió la fruta
por eso es que hoy en día hay mujeres tan putas”

Yo duré años tratando de develar ese misterio y nunca me hubiera imaginado que la culpable de todo había sido Eva.

También pensé por años que un bolero podría ser un recurso válido para enamorar:

“Somos novios
Pues, los dos sentimos mutuo amor profundo
Y con eso
Ya ganamos lo más grande
de este mundo

Nos amamos, nos besamos
Como novios, nos deseamos
Y hasta veces sin motivos,
sin razón
Nos enojamos”

Es claro que no es algo asexual, porque es claro que se desean y la letra exhorta al amor. Pero volviendo al tema de Mujeres Talentosas encuentro que hay frases como:

“tengo una chica que le gusta beber cañita
se ve bonita cuando encima se vomita
loca loquita
los pantys se los quita
es fresca me enseña to’ los pelos de la crica”

Yo realmente he sido un poco más conservador y prefiero que lo que me enseñen no tenga pelos por muy fresca que resulte la presentación. Pero digamos que ya estoy entendiendo un poco más el tema del sandungueo y podría estar un poco más adaptado a este tipo de cultura, creo que todo se trata de sacar ese perro gozque que llevo dentro.

Y para que vean que si entendí como funciona el genero (o degenero) voy a dejarlos con la mejor parte de Mujeres Talentosas, esta sería –creería yo- la dedicatoria ideal para esa amiga especial.

“Ven gata quiero darte
Por detrás y por delante
Subirte a la cima y las nalgas guayarte
Y tu encima partiendo la tarima
Partiendo las gatas que se suben arriba
Dentro de la cabina
Ñengo los domina
Agarrate los tobillos que te voy a inyectar morfina

Callaito (calladito) que es secreto
Apaga la lu (luz) que lo vua (voy a) meter completo
Me deja contento vuelvo y te lo meto
Si tu me dejaras yo te lo dejara adentro”