17 de febrero de 2013

De nuevo camino hacia el altar.


Algunos podrán llegar a pensar que tres matrimonios son muchos o simplemente suficientes pero realmente estoy seguro de que no son  ni muchos y mucho menos suficientes.

El matrimonio es una institución creada por el hombre que despierta un profundo morbo, es tan así que muchos de los que llegaron a esta lectura lo hicieron con la intriga (morbosa) de saber quién se va a volver a casar descuidando el detalle de que al altar (si se es católico) no se va sino una vez, salvo que tenga una doble fortuna, la de contar con la plata para el proceso de anulación y la de ganar la indulgencia del Vaticano.

Por qué a la gente le importa tanto  el con quién, cómo, dónde y porqué una pareja de enamorados decide casarse, qué necesidad hay de criticar a la novia o al novio o a la familia de los dos, en qué cabeza cabe que unir dos vidas es un evento social y no uno de profundo amor, qué sentido tiene hacer una boda suntuosa y exponerla al escrutinio público si con eso no garantizan un hogar feliz. Seguramente el señor que hace unos años le pegó e hizo unos disparos a su esposa después de un fiesta en un club de Barranquilla tuvo una boda de lujo, al igual que el pastor que mandó a matar a la esposa para cubrir su infidelidad pero igual hay miles de cientos de uniones maritales de hecho donde también se vive un infierno.

En conclusión la fiesta no sirve de nada y eso más allá del comentario obvio no es más que un tema meramente anecdótico.

Las ideas que han estado rondando mi cabeza en estos días, no son claras, como de costumbre, y están muy ligadas al amor, la convivencia en pareja y a la libertad que tenemos como individuos.  Esa libertad que nos debe permitir elegir pero sobretodo construir, crear, imaginar pero lo más importante soñar.

Leí hace unos días en el blog de @blueandtanit  una frase de Chavela Vargas que decía “Lo supe siempre. No hay nadie que aguante la libertad ajena; a nadie le gusta vivir con una persona libre. Si eres libre, ése es el precio que tienes que pagar: la soledad”.  Y desde ese día, ya hace algo más cuarentaicinco noches,  pienso a diario y no dejo de pensar en que el matrimonio no tiene unas reglas que permitan vivir en libertad, seguro se podrá construir una convivencia liberal con alguna bohemia compañera ocasional de viaje pero por encima de la idea de Doña Chavela el problema no está en que la gente le guste o no vivir con una persona libre, simplemente no lo soporta porque el concepto de matrimonio como está concebido no les ha permitido pensar en ello.

Un punto importante para aclarar es que estoy convencido de que hay matrimonios felices en donde la pareja se es fiel, por lo menos en cuerpo, creo que así como hay mujeres que les gusta el futbol, hay hombres que les gusta la peluquería y eso es perfecto son simplemente gustos algunos les gusta tirarse desde un avión con un paracaídas y a otros les gusta leer sentados en el piso. La pregunta que surge es por qué a todos nos debe gustar el matrimonio como está planteado. Es más, por qué no nos sentamos a pensar sobre si el matrimonio está bien planteado, en lugar de simplemente juzgar a la sociedad, diciendo que el mundo está lleno de inestables que no son capaces de sacrificarse y luchar por un matrimonio.

Estoy seguro de que ahí está el quid del asunto, yo nunca me casé pensando en sacrificio y lucha, siempre lo hice convencido de estar enamorado y con el deseo profundo de compartir la felicidad que el amor me producía con esa persona, dicho de otra forma era como un circulo virtuoso de amor y felicidad eterno hasta que me di cuenta de que nada es eterno en el mundo.

Después de tres fracasos matrimoniales, no se si se me acabó el amor o si por el contrario se estará fortaleciendo y por eso no se ha manifestado en un cuerpo de mujer que me lleve a pensar en la posibilidad de que por cuarta vez pueda unir mi vida con alguien.

Sin duda mis antecedentes no me ponen en una situación favorable a la hora de pensar en una esposa, es decir, no soy un soltero cotizado sino devaluado, las teorías de la adolescencia no aplican, esas cuando decía “busco alguien que me quiera por lo que soy y no por lo que tengo” pasaron los años y no tengo nada, ese era el optimismo de la juventud la idea loca de ser un hombre de éxito, hoy mi frase sería algo como “busco alguien que me quiera por lo que no tengo y a pesar de lo que soy”.

Finalmente la vida me enseñó que es imposible que a uno lo quieran como uno es siempre aparece la frase “es que si no fuera …” y es que si uno no fuera… pues sería otro. Yo creo que las mujeres se enamoran de la idea de lo que quisieran que uno fuera y no se preocupan por amar y respetar lo que uno es, hay una idea muy maternal de querer terminar de criar al marido y no la de amar a un malcriado marido.

El amor de pareja debería ser más como una reunión –eventual- de amigos sin reglas ni discrepancias, también debería ser el encuentro clandestino de dos amantes prohibidos; furtivo, intenso y esporádico, el ‘encoñamiento’ es el principio del fin.

La seducción debería trascender lo físico debería ser más intelectual, más fresca, más ligera y menos voluptuosa, debería traer no solo feromonas sino neuronas,  mejor lo concluye este aparte de la película Matín (Hache).



Hasta donde vamos, no vamos porque es claro que el amor no es matrimonio, ni el matrimonio es amor a pesar de lo que diga la definición y el interés de algunos en lavarnos el cerebro con esa idea equivocada de sinónimo.

Pero bueno, es claro que el matrimonio y yo cerramos nuestra relación, fundamentalmente porque me rehúso a la idea de perder la libertad en nombre de esta magna institución, por otro lado porque estoy convencido de que uno se debe casar enamorado y no creo que haya quien se enamore de mi a pesar de quien soy y por último porque es imposible meter en un espacio limitado a seres humanos que somos el resultado de nuestras frustraciones y complejos. Algunos los llevan mejor que otros pero, sin duda, las manifestaciones de los vacíos personales mutan en expresiones de soberbia y autosuficiencia que terminan por no dejar espacio en la casa para un paz duradera, para una tranquilidad del espíritu que, creo yo, debe ser lo más cercano a la felicidad.

Pasan los años y cada vez es más complejo lograr encontrar esa mujer con la que quiera compartir momentos especiales, sin juicios, sin pretensiones, sin siquiera la pretensión de ser conquistada como si fueran la isla del tesoro, creo que ese es el principal obstáculo que hay, la mayoría piensan que los piratas somos los de la pañoleta y el ojo parchado cuando el realidad el pirata que va a saquear ese tesorito es el adulador, mentiroso con la imagen del capitán del Crucero del Amor.

La vida me ha enseñado cosas, que el amor no es eterno, que las mujeres quieren con reserva, que un matrimonio no está preparado para la verdad absoluta y mucho menos para la libertad y que en cuestiones del amor nada está dicho. Me impresiona como relacionan también el amor con la edad y son las mujeres las que juzgan a los hombres maduros con mujeres menores diciendo “qué le puede aportar una niña de esas” lo que me hace pensar que a esa edad entre los veinte y los veinticinco estas treintañeras más bien cuarentonas no tenían mucho que decir o que aportar, hoy creo que más aporta una mente libre, joven, soñadora y sin complejos que una mente vieja, resabiada y con la idea de conseguir marido, pero en mi caso me conformaría con cualquiera dispuesta a hacerme el cuarto.

Me explico, tengo un ranking de lo más importante para mi: primero mi hija, segundo el trabajo, tercero la moto y estoy buscando la quiera ser el cuarto. Con esto acabo de sentenciarme a un resto de vida en soledad, lo sé.   

Bueno lo único sería conseguirme una inteligente analfabeta para follarme su mente.

Interesadas pueden dar clic en el CONTACTEME.

7 de enero de 2013

Una reflexión más...


En el 2012 cumplí el propósito de escribir doce posts en el año, lo que no quiere decir que haya habido una publicación mensual, para este 2013 no quiero bajar la guardia y mi meta será ambiciosa me comprometo con escribir cuantos post pueda eso en números puede ser menos de doce.

Creo que este es el post más difícil de escribir desde mi comienzo como escritor artesanal porque sin duda lo mío no son artículos, ni cuentos, ni relatos, ni mucho menos crónicas son unos escritos hechizos que por momentos ocupan ese tiempo en los que quisiera poder tener amigos con quien hablar de los temas que escribo y ahorrarme el trabajo de plasmarlo en una pantalla de computador.

Se me dificulta comenzar precisamente porque no tengo muy claro que es todo eso que quiero decir. Digamos que tengo varios temas rondándome la cabeza: el primero es sobre la educación de los hijos que se me agudizó luego de terminar de leer El Olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince, el segundo que también se cruzó con el libro de Abad es el de la religión y su amor al prójimo y el tercero son los terribles daños que produce el egoísmo y la mentira.

Quisiera tener más de un lector para hacer una encuesta y determinar el tema, quisiera tener un editor para volver todo esto un libro por capítulos o en últimas quisiera tener una amigo que me desanimara a continuar escribiendo con un simple “porque eso no sirve ‘pa’ culo’”.

Pero creo que todo finalmente puede confluir en la educación y perdónenme que suene monotemático si lo comparan con el post anterior pero básicamente es una limitación de recursos literarios los que me llevan a repetir tantas palabras con sentidos tan diversos.

A mi no me gusta hablar sobre lo que leo porque desde que me leí La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada, por allá a finales de los ochenta un cultísimos cura jesuita encargado de mi educación en un foro sobre García Márquez, al cual entré voluntariamente como parte de una actividad extracurricular, me ridiculizó cuando le conté de que se trataba aquella novela, que hasta entonces creía que era un cuento por lo corta, lamentablemente a mis no más de trece años yo solo pude ver el evidente sufrimiento de la Eréndira, que luego de la ridiculización de la que fui victima, supe que era nuestro pobre pueblo Latinoamérica explotado. Claro que pude comprender el planteamiento de la metáfora pero nunca pensé, como me lo hizo sentir el reverendo, que yo debía haber entendido eso.
Dejando de lado mi historia triste y me apatía a compartir lo que leo para evitar que me ridiculicen, creo que el libro de Abad Faciolince es inspirador sobre todo para aquellos padres, que como yo, a veces tememos de nuestro amor desmedido por nuestros hijos, dudamos de la educación afectiva porque nos enseñaron que era poco efectiva y a pesar de eso nos desbordamos en amor y algo de melosería hasta tal punto de llegar a con testar “Si ella es muy juiciosa porque nosotros le hacemos caso en todo” como respuesta al “que niña tan juiciosa”. Finalmente el propósito es la felicidad de ellos.
El olvido que seremos
Justo este mensaje de los señores Abad, padre e hijo, llegó en el momento en que pensaba sobre la educación de Silvana, tenía claro el tema del amor y lo reforcé, sin embargo a veces dudaba de si una educación laica era lo suficientemente conveniente, aunque hay unos principios éticos claros que recibe en la casa y en el colegio no se hasta que punto iba a ser un poco complejo el hecho de no tocar el tema de dios en ningún momento de su educación, estoy convencido de que si de hablar de dios se tratara, se complicaría el asunto, porque tendría que ser a parte de cualquier religión considerando mi incapacidad de explicarle que dios es tan bueno que creo a los dueños de la verdad que juzgan como equivocados a los de otras religiones y que en algunos países hasta se matan, esto de las religiones es complejo, sin embargo me di a la tarea de hablar con un hombre de fe que me ayudara con elementos de juicio para determinar si sería bueno continuar con esta educación laica.
Hablando con este amigo creyente al cual respeto profundamente me encontré con la primera sorpresa, al hablarle de alguna otra religión diferente a la suya sobre la cual estaba indagando un poco, su primera expresión fue “eso es un secta” inmediatamente me di cuenta que uno de los valores que le quiero enseñar a mi hija, el no juzgar, se desvirtuaría a la luz de esa religión.
Sin embargo, en otra ocasión salió ‘al ruedo’ el tema de homosexualismo. Esto me ayudaría sin duda a entender la posición religiosa con relación a las preferencias sexuales y comprender como funciona el amor al prójimo. La sorpresa fue enterarme que, como lo dijo mi amigo, eso es “una hijueputa abominación” y hasta documentos del Papa me ofreció para que yo entendiera porque debería condenarlos, inclusive ante el planteamiento mío de no poder juzgar la homosexualidad por el simple hecho de tener una hija de cuatro años y declararme incapaz de maldecirla en caso de que sus preferencias sexuales llegaran a ser homosexuales en su adultez, él pidió a su dios misericordia para sus hijos, para que los bendijera y no los castigara con una pena como podría ser la homosexualidad.
Cuando uno escucha los planteamientos del Senador Gerlein sobre el sexo excremental o las posiciones radicales del Procurador Ordoñez con respecto a las mujeres y al homosexualismo, se siente un poco de tufillo inquisidor en sus palabras pero no deja de ser sino un simple y rancio mal aliento de ideas ultraconservadoras añejas y realmente podridas por el tiempo. Sin embargo, escuchar de una persona cercana, amable, trabajadora y responsable con su hogar que no llega a los cuarenta años, juicios con similar talante donde el amor al prójimo no es incondicional, me llevan inmediatamente a concluir que el camino de una educación laica es el indicado, simplemente por el respeto a la diversidad, simplemente por el amor a la humanidad y porque sin duda prefiero hijos homosexuales que amen al prójimo respeten el derecho de los demás y su individualidad a retrógrados dueños de la verdad revelada que atropellan a los demás a las luz de sus prejuicios.
Insisto en mi teoría sobre lo legal y lo ético, si el actuar se ajusta a esos dos principios la moralidad religiosa se convierte es un adefesio rococó al mejor estilo barroco en pleno siglo veintiuno, es decir, termina siendo algo bien lobo.
Con respecto al punto del egoísmo y la verdad creo que debemos dejarlo para un próximo capitulo. En este me extendí lo suficiente lo que pone en riesgo el par de lectores que conservo.






25 de noviembre de 2012

La puta educación


He tenido dos semanas muy particulares. Quizá es porque mi existencia termina contaminando la pequeña porción del mundo que conozco y ese turbulento y caótico nido de ideas incongruentes entre ellas pero dueñas de una sola verdad logra transformar un efímero e inexistente infierno mental en una realidad quizá más cruel a la que me había atrevido a imaginar.
Templo?
El once de noviembre celebre por la independencia de Cartagena de los ladrones españoles, porque de los locales no ha sido capaz de hacerlo, partí en un viaje de ocho días por la región Caribe, pasé las noches en los departamentos de Córdoba, Magdalena, Guajira y Cesar, fue increíble como me trasporté 30 años atrás y recordé los momentos vividos en las sabanas de Córdoba y Sucre, cuando una camiseta azul con un Snoopy que descansaba sobre un mil novecientos ochenta y dos me hacía felíz.
Uribia
En cada kilómetro recorrido los recuerdos venían y se iban para dejar espacio a otros. Pasar por el Boulevard de Simón Bolívar -el célebre Simón Boloncho- con sus ‘picós’ a retumbar,  recordar los momentos románticos y no tan románticos al pasar por la entrada al Parque Tayrona y finalmente llegar a la Guajira ver sus indígenas, los que a principios de los años noventa cuando los barranquilleros hacíamos mercado en Maicao me asustaban por sus guayucos (ya no se ven) y expresiones adustas hoy los veía con otros ojos, los del adulto que entiende el abandono en que los tiene el Estado.
En el Tayrona
Finalmente el dieciocho de noviembre llegué nuevamente a Bogotá con la cabeza distraída. Las obligaciones del trabajo y la realidad del país no me perturbaban como de costumbre, nada me agobiaba, nada me hacía sentir mal.

Solo esperaba que fuera diecinueve de noviembre para saber que ya tenía un año menos de vida y como de costumbre en el día de mi cumpleaños -me despertó la misma pesadilla que desde los noventa me persigue- en la pobre voz de Carlos Vives un susurro dice “Diez y nueve de noviembre después de tanto sufrimiento…” y realmente pasan los años pero no logro “declararme libre como el viento”, que más quisiera “mi dulce bien”.

Este cumpleaños no lo voy a olvidar gracias a la Corte Internacional de Justicia de la Haya. Fue el momento en donde volví a encontrarme con la realidad que había olvidado por no más de siete días, las reacciones de muchos fueron más ordinarias y desproporcionadas que la misma decisión que tomó la CIJ, sin lugar a dudas, más allá de si el veredicto fue justo o no, es claro que el gobierno colombiano está en la obligación de hacer hasta lo imposible por recuperar algo, no del terreno perdido, sino del mar perdido a través de las herramientas jurídicas y a la luz del derecho internacional, pero jamás  por vías de hecho. Tomar una actitud vandálica como la propuesta por algunos compatriotas solo nos dejaría como unos delincuentes.

Es duro perder, sin duda, pero es mucho más duro perder la dignidad porque si aceptamos ir a CIJ y acatar su decisión como lo indicó lo  haríamos nuestro presidente del momento, el Dr.Uribe en la Cumbre del Grupo de Rio en 2008 , lo mínimo que debemos hacer es respetar nuestra palabra.

Es inadmisible que solo aceptemos los fallos que nos convienen, que tal sería si todos decidiéramos desacatar el pico y placa con el argumento de que circulamos menos días pero pagamos los mismos impuestos de rodamiento.Creer que con decir que asumimos las consecuencias el gobierno distrital va a cambiar de decisión. Estaríamos haciendo lo mismo, exponernos a un conflicto bélico internacional con el único argumento de que nunca nos imaginamos  que podría llegar a tomarse una decisión tan arbitraria como la que se tomó, no tiene sentido, hablar solo de que debe primar la costumbre cuando los mapas muestran la realidad es un argumento, por decir lo menos, ingenuo. Sin lugar a dudas hubo despreocupación del anterior gobierno por las consecuencias de un fallo como este y claro ahora entendemos que no partieron del principio de respetar la decisión sino en el peor de los casos solucionar con plomo lo que con argumentos no fueran capaces.

Por fortuna cada vez los colombianos estamos discerniendo más y no nos dejamos llevar por los instintos animales, solo con leer los artículos del fin de semana del El Tiempo y de la Revista Semana  nos damos cuenta que por lo menos los periodistas mantienen el sentido común.Pero como la realidad supera la ficción en plena discusión sobre el tema de La Haya en el justo momento en que me disponía a escribir sobre el tema, con un tono quizá muy lejano al que estoy usando en este momento, recibí la triste noticia que enlutó al periodismo colombiano, la muerte de Ernesto McCausland y eso me dejó literalmente sin palabras, mi último recorrido por la Región Caribe sin duda me había dejado con la sensibilidad a flor de piel y con el Mundo Costeño vivo en mi memoria, es triste para mi recordar aquellas crónicas llenas de sabor Caribe, ese Caribe que muchos desconocen incluyendo a los costeños que están más familiarizados con el Dolphin Mall  que con el puente de Calamar o la Palma de Iraca de Usiacurí, realmente es doloroso perder un digno representante de la crónica, del Caribe y del periodismo; un ser humano maravilloso que no se dejó deslumbrar por nada diferente a su Caribe. Vale la pena leer la semblanza que le hace Gossaín hoy en El Tiempo 

Pero este “mosaico navideño” de ideas que viajan de los recuerdos de infancia, pasando por las posturas sociales y políticas de los colombianos hasta llegar a la muerte de la gente buena y valiosa no se podía quedar sin el “cañonazo de fin de año” sería el LP de música tropical sin la modelo sexy. El cañonazo final es que a esos tres eventos se le sumó el informe del primer periodo escolar de mi hija, eso en mi época se llamaba entrega de notas, sería porque me tocaban las vacaciones cortas a mitad de año, no pagaba bono y no me hablaban en inglés; pero en fin, el punto es que la elección del colegio de ella no fue fácil porque más allá del renombre de la institución lo que quisimos fue apostarle a un proyecto educativo humanista. 

Hoy considero que no fue equivocada la elección porque dentro del reporte de evaluación de la alumnita encontré que además de las áreas que todos conocemos le evaluaron aspectos como: independencia de espíritu, respeto a valores y creencias diferentes a los de ella; comprensión de los principios del razonamiento moral, toma de decisiones acertadas a partir de técnicas de reflexión crítica y creativa, exploración de su autonomía, búsqueda de información a través de cuestionamientos propios, recepción y expresión de ideas con confianza; identificación de debilidades y fortalezas propias, finalmente analizan si demuestra coherencia y equilibrio entre la salud mental, personal y física.

Creo que a partir de una educación con este enfoque mi hija que hoy tiene cuatro años cuando tenga la edad del ex mandatario será incapaz de considerar que no respetar la ley será una opción, será incapaz de pasar por alto las opiniones de otros porque quizá no las compartirá pero lo fundamental será respetarlas y a partir de eso construir un mejor país. Los adultos de hoy traemos una pobre educación humanista pero así como tenemos remedos de periodistas como José Obdulio o Fernando Londoño parcializados y obtusos tenemos ejemplos como los de McCausland y Gossaín quienes decidieron ver el mundo más allá del límite de las montañas y se encontraron con el horizonte en el mar.

Estas mil doscientas palabras solo para concluir que el problema de este país es la puta educación.

23 de septiembre de 2012

Un mundo naturalmente injusto


Definitivamente vamos –sin duda- por el camino equivocado y no lo planteo simplemente desde la perspectiva del colombiano sino desde el camino que como seres humanos hemos construido, un camino a la autodestrucción. No pretendo entrar en una discusión teológica con relación al origen y mucho menos quiero entrar a analizar el libre albedrío, simplemente seguiré haciendo el mismo análisis al cual recurro para argumentar situaciones propias del hombre y es tratar de entender que tan naturales son nuestras acciones, si están o no, en armonía con la Pachamama.


El asunto que pienso está muy enredado y no se le ve solución, a menos que haya una invasión extraterrestre, es el de la justicia, hemos querido construir un planeta justo en un mundo naturalmente injusto. No quiero dejar la sensación de estar pasando por un problema personal complicado porque si es así no soy consciente de eso, por otra parte no me gustaría deja la sensación de estar haciendo un comentario irresponsable al mejor estilo de José Obdulio, por lo que recurriré a cinco ejemplos que me ayudan a contextualizar el planteamiento.

Es un hecho casi inobjetable –digo “casi” para huirle a los filósofos, teólogos y demás seres dueños de la verdad- que la naturaleza es menos imperfecta que el hombre, en consecuencia sería importante observarla, interpretarla y actuar de acuerdo con sus planteamientos estructurales. El planteamiento que desde el primer homo sapiens, que no estoy seguro ahora si se trataba de un tal Adán, en el que hemos fallado como raza humana es el de haber querido estructurar una sociedad justa.

El planeta es, sin lugar a dudas, un planeta injusto y los podemos observar fácilmente en:

La cadena trófica evidencia como sobreviven los fuertes devorando a los débiles y solo con el propósito de recargar energías, buscando mantenerse vivos, nosotros hemos querido hacerle trampa a ese orden jurídicamente porque en la práctica somos los depredadores más inclementes, hemos tenido la capacidad absoluta de extinguir millares de especies y en un porcentaje importante impulsados por la vanidad humana en la búsqueda de vestidos exóticos, de alimentos afrodisíacos o para decorar con el peor de los gustos una excéntrica sala. Pero es claro que más allá de nuestro papel depredador la cadena trófica es un ejemplo palpable de injusticia donde los débiles terminan en las fauces de los fuertes.
    
Los recursos naturales limitados es increíble que la mayoría de la población no tenga conciencia de que la tierra tiene un límite espacial, que la medicina avanza para que las madres sean más fértiles y la raza humana sea  más longeva, esto hace una mezcla infernal, es una ecuación apocalíptica en donde cada vez hay más seres humanos que viven más años en un planeta, en un planeta  que no crece y del cual depende su subsistencia, la cual se base en el agua, el agro, la ganadería, la minería, la pesca, etc., pero lo inevitable es que esos espacios destinados a esas actividades productivas necesariamente van a terminar siendo ocupados por los millares de millones de seres humanos que siguen naciendo y entonces la pregunta que surge es ¿de qué van a vivir?, y digo “van” porque yo no voy a estar por acá, la explicación está en la metempsícosis, ya mi alma está en su última transmigración.

Combustibles fósiles es otro de los aspectos más complejos es que en búsqueda de la justicia humana hemos sido terriblemente injustos con el planeta, este se tardó milenios tratando de crear la atmósfera necesaria para que se diera la vida humana y eso implicó enterrar a miles de kilómetros todas las sustancias que afectaran nuestro ambiente. Y en un acto genial, con el progreso como bandera y la industria como medio de locomoción decidimos hacer que el mundo se moviera desenterrando estas sustancias, que además de ser nocivas son limitadas, igual acá surge otra pregunta ¿qué se acabará primero, la raza humana o los combustibles fósiles?, creo que la analogía perfecta para lo que hemos hecho, puede ser la de comprar una cantidad gigante de heroína y comenzarla a consumir averiguar que se acaba primero si la heroína o nosotros .

Un planeta de todos o de nadie. Al principio de los días el planeta era de todos o mejor dicho de nadie, pero en busca de la justicia se nos ocurrió la brillante idea de dividirlo y comenzar a derramar sangre por definir quién tenía derecho a más o a menos, lo cierto es que se han encontrado soluciones prácticas en donde el cielo puede ser ya una buena alternativa para tener más que repartir, por lo que no faltará mucho para que el espacio superior de la tierra le pertenezca a algún monopolio, por lo que no bastará comprar solo el terreno sino los metros cúbicos que necesite para construir sobre él. Es un hecho que las limitaciones sobre la propiedad son en parte los grandes detonantes de los más sangrientos conflictos humanos.

La especialización. Finalmente en un mundo de todos donde había una evolución natural y las especies se autorregulaban, llegó el ingenioso hombre a ponerle justicia a un planeta que era de todos y que sin nuestra ayuda le quedarían muchos miles de millones de años más por delante que los que hoy se le pueden pronosticar. Quizá cuando éramos un poco más ignorantes y nos le “medíamos a todo” había una esperanza, la del hombre sabio, la de aquel ser interesado en saber y entender de todo, más allá de Protagonistas de Nuestra Tele y de Desafío 2012, hombres altruistas interesado en un mundo mejor. Hoy en nombre de la justicia lo importante es ser un experto y eso nos lleva a ser incapaces de interpretar la naturaleza, nos limita, como a los caballos lo hacen los tapaojos, reduce la perspectiva y nos lleva a ser obtusos en las consideraciones universales.

De manera general nos hemos convertidos en los “Paladines de la Justicia” sin entender que esa “justicia” nos está matando, quizá si partiéramos de la imperfección, es decir, de lo injusto lograríamos mejores resultados o por lo menos garantizaríamos un final algo digno, pero sin duda cavamos como zombis nuestra fosa común y seguiremos lanzándonos a ella convencidos de nuestra inteligencia creadora.

El mundo está 'patas arriba' y las grandes discusiones que se están dando se concentran en: los derechos patrimoniales de los homosexuales, una lucha primitiva entre homofóbicos que según estudios se necesita ser muy marica para ser homofóbico, y la comunidad LGBTI; por otra parte está planteada la discusión sobre la libertad de expresión donde muchos justifican la sangre que se derrama por irrespetar al profeta Mahoma y otros consideran que no se pueden reprimir la libertad de expresión por temor a la reacción islámica y si nos vamos al ámbito político, las cosas no son mejores, en general, las discusiones políticas tienen un componente de vanidad que va más allá de la lógica y de un propósito de construir mejores seres humanos y en consecuencia un mejor planeta.

Es inadmisible que en pleno siglo XXI las discusiones se sigan dando en función de las creencias, de los prejuicios y las vanidades, en la mayoría de casos desconociendo la ciencia y principios elementales de convivencia, claro está qué, la ciencia no está observando la naturaleza como punto de referencia para tratar de darle un poco de orden a este caótico y justo paraíso demoníaco.

Creo que cada vez, serán o seremos, más los desequilibrados mentales porque para entender este mundo hay que tener algo de desquicio, no falta mucho para ver como toman fuerza los Freegans y como para muchos resultará laudable su propósito, sin embargo, sin una publicidad engañosa y sin unos genios estudiosos de la psicología del consumidor detrás de esos mensajes, será imposible que logren llegar a hacer una movilización lo suficiente estruendosa que permita hacerles entender a los zombis que el camino los lleva a una fosa común.

Hemos terminado destruyendo el planeta y la raza humana en nombre del progreso y de la justicia, convirtiéndonos inconscientemente en el último eslabón de la cadena trófica, es decir, en unos carroñeros sobrevolando un planeta de moribundos buscando como sobrevivir.