4 de noviembre de 2013

Efectos nocivos de la búsqueda de la Sabiduría

Bien vale la pena comenzar por una definición sencilla  o concepto básico sobre la sabiduría, para esto recurriré a la fuente más popular Wikipedia que dice:

La sabiduría es una habilidad que se desarrolla con la aplicación de la inteligenciaen la experiencia, obteniendo conclusiones que nos dan un mayor entendimiento, que a su vez nos capacitan para reflexionar, sacando conclusiones que nos dan discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo. La sabiduría y la moral se interrelacionan dando como resultado un individuo que actúa con buen juicio. Algunas veces se toma sabiduría como una forma especialmente bien desarrollada de sentido común.

En la Sabiduría se destaca el juicio sanobasado en conocimientoy entendimiento; la aptitud de valerse del conocimientocon éxito, y el entendimiento para resolver problemas, evitar o impedir peligros, alcanzar ciertas metas, o aconsejar a otros. Es lo opuesto a la tontedad, la estupidez y la locura, y a menudo se contrasta con éstas. Tomás de Aquino define la sabiduría como "el conocimiento cierto de las causas más profundas de todo" (In Metaphysica, I, 2). Por eso, para él, la sabiduría tiene como función propia ordenar y juzgar todos los conocimientos.

Creo que hay algunos elementos que se pueden identificar con facilidad: inteligencia, experiencia, reflexión, entendimiento y como fin la forma de construir un buen juicio.

Digamos que podríamos incluir otro elemento que es inherente a la sabiduría y es la virtud, volviendo a la misma fuente encontramos:

Una virtud es una cualidadque permite a quien la posee tomar y llevar a término las opiniones correctas en las situaciones más difíciles para cambiarlas a su favor. El virtuoso es el que está en camino de ser sabio, porque sabe cómo llegar a sus metas sin pisar las de los otros, porque pone a los demás de su lado y los lleva a alcanzar un objetivo diferente. El virtuoso es el que «sabe remar contra la corriente»

Y para poder llegar a ser un ser virtuoso y porqué no, un ser sabio habría que sumergirse en una serie de prácticas que demandan no solo esfuerzo y disciplina sino que obligan a romper las ideas que sobre nosotros mismos hemos construido. La pregunta que me surge de todo esto es si en realidad en un mundo como el de hoy con una realidad de mercado como la nuestra tiene vigencia la búsqueda de la virtud y la sabiduría.

Voy a tratar de analizarlo de la forma más fácil que se me ocurre y es con frases de esos seres que de una u otra forma se dieron a la tarea de hacer el ejercicio y mirarlo a través del lente de un adulto contemporáneo de edad media.

"Escucha, serás sabio. El comienzo de la sabiduría es el silencio." Pitágoras

"Muchas palabras no dan prueba del hombre sabio, porque el sabio no ha de hablar sino cuando la necesidad demanda, y las palabras han de ser medidas y correspondientes a la necesidad."
Tales de Mileto

"El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato." Buda

“Como una sólida roca no se mueve con el viento, así el sabio permanece imperturbado ante la calumnia y el halago” Buda

“Sabios son aquellos que dominan el cuerpo, la palabra y la mente. Ellos son los verdaderos Maestros.” Buda

“Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta”. Sócrates


”La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia” Sócrates

"El hombre superior es modesto en el hablar, pero abundante en el obrar." Confucio

"La duda es uno de los nombres de la inteligencia"
Jorge Luis Borges

“El problema con el mundo es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas” Bertrand Russell

Pitágoras, Tales de Mileto, Sócrates, Confucio, Buda y personajes como Borges y Russell tuvieron frases que son reflexiones fundamentales que permiten entender el concepto y porqué no, la importancia de la búsqueda de la sabiduría. Y Los principios vuelven a ser los mismos con acciones como guardar silencio para escuchar, dudar hasta de nuestras propias ideas, actuar bien y a conciencia, sin duda uno podría decir que la prudencia termina siendo un valor y es guardar silencio ante el riesgo de lanzar un juicio que no exponga más que nuestra propia ignorancia.

Ahora, vayámonos al mundo real para poder cerrar el punto y encontramos frases de “genios” contemporáneos como Coelho que hablan de sueños y como hacerlos posibles y encontramos frases tan ganadoras como:

Cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos y por eso la vida vale la pena”

Frases como la anterior que no está atada a nada, sin concepto, sin valores sin inteligencia alguna se refuerzan en otras como las siguientes del mismo autor:

“Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla”.

“Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar”.

Con esta poesía de tres pesos, que de filosofía nada tiene, se está construyendo nuestra realidad. Estoy seguro de que los reyes del desfalco no leía a los filósofos griegos y mucho menos a Buda o Confucio, leían a Coelho por eso corrieron el riesgo, el universo conspiró para que pudieran robar y volvieron su sueño posible.

La incansable búsqueda de la felicidad esta construyendo seres egoístas, malos ejemplos para la sociedad y al final no hacen más que cavar los huecos para sus tumbas, vidas perfectas habitadas por mentes infelices y cuerpos cada vez más enfermos, paradoja o no, es una realidad que cobra la vida de muchos seres exitosos.

Por otro lado tenemos a los maestros del management, deleitándonos con frases como:

“Romper paradigmas”
“No es un problema es una oportunidad”
“No me de problemas deme soluciones”
“Hay que buscar sinergias y eficiencias”

Creo que una gran mayoría de los líderes contemporáneos creen que con estas cuatro frases se logró todo, igual que Coelho, los problemas se desaparecen cuando uno les dice oportunidades, qué forma tan inteligente de romper paradigmas y de encontrar soluciones.

El ejercicio intelectual ha perdido valor y sentido, la búsqueda de la verdad y de la mejor opción cae a un segundo plano cuando lo que prima es la inmediatez a través de la respuesta fácil pero carente de inteligencia, de reflexión y cada vez más la experiencia pierde valor cuando es lo más valioso.

El que más poder tiene escucha menos al que cuenta con más conocimiento porque tiene menos poder. El poderoso no aporta formas nuevas de pensar sino construye barreras invitando sin criterio a “pensar diferente” a “darle una vuelta” sin tener un solo elemento de juicio más allá de su percepción y miedo. Sin duda ya no es un valor escuchar, analizar, discernir y concluir.

La mayéutica como herramienta académica o empresarial nunca ha existido, quizá porque Sócrates no tuvo la inteligencia para construir un plan de marketing eficiente, quizá no fue asertivo en el usos de los elementos clave de la comunicación, quizá le faltó hacer una “lluvia de ideas” o habérsela “fumado verde” para lograr encontrar cómo vender el método a una multinacional o patentarlo como el gran descubrimiento del año 500 a.C. no sé. Quizá le faltó interés en el “plan de medios” pero le sobró valor para tomarse la cicuta antes que defraudar sus valores.

Lo cierto es que, los principios de hoy, se alejan de la virtud y de la sabiduría, mentir con un fin que se vuelve una virtud, esto parece una locura pero es realidad. Un exitoso empresario colombiano contaba con orgullo en una entreviste en televisión como en sus comienzos le mentía a sus clientes diciéndoles que tenía, lo que en realidad él no tenía y así con solo su “malicia indígena” logró construir un emporio. Qué bonito ejemplo de éxito empresarial, lo peor es que nos deslumbramos con el resultado y avalamos el engaño como medio para llegar a la meta, sin ningún tipo de prevención.

Cómo lograr poder vivir en este mundo, si cada vez hay menos espacio para hablar porque el idioma es el inglés y no el de la lógica, porque el ignorante le dice al experto “el problema fue que lo hizo mal” y porque para cumplir un sueño todo vale: mentir, ser deshonesto, carecer de valores es el camino hacia el éxito.

“Confunde y reinaras, intriga y ganaras”

En este mundo el que se aventure a buscar la sabiduría caerá indiscutiblemente en desuso como la mayéutica.

Hogares perfectos con felicidades ficticias, profesionales exitosos con limitaciones intelectuales, deportistas ganadores con organismos intoxicados, políticos brillantes con vínculos con delincuentes, papás perfectos con amantes clandestinos gays, madres perfectas infieles, empresarios exitosos desfalcando al Estado, ese es nuestro mundo perfecto, ese es el mundo que nos hemos visto obligados a construir, el de las apariencias, el de los libros vacíos de auto superación o de gerencia efectiva, llenos de frases huecas que carecen de valores de inteligencia y son el sin sentido que nos lleva a no ser nada más que los payasos del Circo de la Chilindrina aunque creamos que somos los protagonistas de la más glamurosa película de Hollywood.

14 de octubre de 2013

Yo y mi heredada mediocridad


Esta es una lectura que quizá sea incomprensible o quizá comprensible pero inocua para aquellos nacidos a partir de los años ochenta, fundamentalmente porque dos aspectos básicos para el desarrollo humano como lo son la información y la comunicación la percibieron de forma muy diferente a los que nacimos un poco antes.

El internet comienza a estar disponible en Colombia en 1991 y si la memoria no me falla en sus primeros 10 años no llegó a tener un 20% de penetración, es decir, era un servicio para unos pocos con una banda “ancha” de 64 kbps algo que hoy nos causa hilaridad en aquella época era todo un hit. La telefonía celular llegó en 1994 y era claramente mucho más exclusiva que el internet, por ejemplo en 2000 se pensaba que en el mercado colombiano no se podría desarrollar un negocio prepago que permitiera masificar el acceso haciéndolo menos costoso basados en un modelo de economía de escala, fundamentalmente porque comparados con el poder adquisitivo de los habitantes del primer mundo los colombianos estábamos lejos de ser un mercado objetivo, adicionalmente el costo de los terminales  (celulares) era muy alto y no se podía creer hace 14 años que podrían conseguirse dispositivos de menos de USD20, eso era un sueño inimaginable, hoy inclusive para los que trabajan en el sector, les puede parecer mentira que esa era la realidad de nuestro mercado en ese entonces.

Adicionalmente al internet y los celulares los que fuimos niños en los ochenta teníamos acceso a solo 3 canales de televisión, luego llegó la parabólica con 5 canales más, claramente pirateados y el primer servicio de cable a finales de los ochentas no tenía más de veinte canales.

Así las cosas la percepción del mundo era diferente y el acceso a conocer algo diferente a lo que se veía en el colegio o en el barrio era mínima. Claramente había libros de historia, revistas como Selecciones y Mecánica Popular -que a pesar de su nombre no era muy popular- que permitían conocer algo del mundo y  de lo que en el pasaba , pero realmente vivíamos de los mitos urbanos, esos eran nuestro internet, el cuento que dice que… el mundo es… lo que veíamos en las películas de Ninjas no sabíamos si era mentira o verdad, yo nunca creí que fuera posible saltar tan alto y tener tanta efectividad con una estrella metálica, adicionalmente que los chacos, para mi, no eran un arma sino un instrumento de gimnasia artística.

En mi infancia jugaba futbol y realmente no había muchas acrobacias que se pudieran hacer con un balón, lo que hoy se conoce como freestyle soccer no era una posibilidad, era literalmente imposible pensar que alguien pudiera no dejar caer el balón en menos de veintiún golpecitos, esto que se ve en el siguiente video sería, en aquella época, catalogado como un fraude sin lugar a dudas:





También montábamos bicicleta donde lo más arriesgado era bajarse las escaleras del edificio en ella y algún ciclista extremo que era capaz de saltarse un tarro de leche Klim y montar en una sola llanta. Estos maestros del BMX no existían, lo que verán en el video así como lo que vieron en el de fútbol era inimaginable, de lo único que estoy seguro es de que seguramente el que hiciera este tipo de acrobacias en los ochenta sería señalado de tener un pacto con el diablo porque desafiar la física de esa forma en mi época era un imposible.




En aquella época creo que nos hicieron un daño, claramente a unos los perjudicó más que a otros, los valores  profesionales se cimentaban fundamentalmente en el conocimiento que significaba poder y por otro lado en la inteligencia.

La inteligencia tenía un valor que permitía que se abusara de ella, eso es el verdadero virus que da origen a esta pandemia. Claramente porque venimos de una época donde todo estaba limitado, no pensábamos en lo imposible en consecuencia crecimos en espacios donde la “verdad absoluta” existía y conocerla era tener el “poder” de ahí esa oleada de posgraduados que comenzó con el 2000 y de ahí esa cantidad de no posgraduados nacidos en los cincuentas y sesentas que estaban más aferrados a la idea de que lo importante es ser inteligente.

Hoy estoy seguro de que la mediocridad nos abraza, nos hace parte de ella, no nos deja un segundo porque hay varios valores o principios que no nos cultivaron que son ajenos a la inteligencia y a la información.

Esos ingredientes son pasión, constancia y disciplina, cuando veo cualquier práctica de freestyle veo eso, no inteligencia y conocimiento únicamente, pero cuando veo mi vida y la de otros asociada a lo que es nuestro día a día profesional me encuentro con muy poca dedicación a observar, pensar, analizar y profundizar sobre el trabajo, todos los procesos se platean con resultados a máximo un año y por lo general deben ser en un mes, eso hace que no se de realmente una transformación y mucho menos que los resultados se acerquen a la perfección por lo tanto las buenas idea se terminan abortando si demandan un esfuerzo mayor a treinta días, quizá basado en la naturaleza femenina, y  en el origen de la vida humana.

Pero  cuando vemos a estos “freestaleros” brillantes y exitosos, nos encontramos que su nivel de destreza lo desarrollaron con prácticas diarias no menores a ocho horas y con mínimo 5 años de práctica ininterrumpida, pero nosotros pretendemos hacer algo digno de admirar en treinta días ese es todo el empeño y dedicación que somos capaces de platear en un proyecto.

Hoy en día nos encontramos con ingenieros sin ingenio, con MBAs pero no son maestros de nada, dando por lo general  debates superficiales y basan su habilidad profesional en un “confundir” para “reinar”, olvidándose por completo de lo romántico y porqué no artístico que debería resultar cualquier práctica profesional, basada en la búsqueda de la perfección por muy inalcanzable que esta sea.

Hoy las horas en la oficina se destinan para que la gente haga las cosas de forma mediocre, tan mediocre como el sistema organizacional garantice su permanencia en ella, compartiendo el tiempo laboral con la programación de las vacaciones, la compra del próximo carro y descargando el veneno interno con los compañeros, manifestándoles su frustración frente a lo difícil que es el trabajo, lo injusto que son los jefes y quizá también la compañía, buscando eco a su maldita existencia, pero jamás ponderando el valor que tiene la empresa por pagarle el salario sino juzgándola por lo que se quisiera que fuera.

Seguramente dentro de ese universo de seres inteligentes, instruidos y poco disciplinados triunfan los que confunden. Sin embargo, para mi no es una opción vencerme y actuar de la misma forma porque sería  como robar porque a  mi me han robado.

Y seguramente si nosotros no entregamos todo lo que podemos entregar porque no nos apasiona lo que hacemos, seguramente no recibiremos todo lo que nos mereceríamos si lo hiciéramos con amor, disciplina y excelencia.

Ojalá se inventen una práctica Freestyle enfocada en la vida y en el trabajo para comenzar ya mismo a practicarla, mientras tanto tocará seguir peleando para que la mediocridad no me gane la partida.